El día 22 de diciembre de 1994, me dieron permiso para hacer vida normal. Lo primero que hice fue coger una gripe, que en la vida lo he pasado peor, porque no quería tomar nada.
Los nueves meses fueron horribles, todo el día con nauseas, no tenía hambre, eso si, en cuanto olía a "chopitos" tenía que comer, era la única comida que me sentaba bien. La explicación me la dió el tío Salem, yo tenía mucha anemia, y esos bichitos tienen mucho hierro; claro, que todo el hierro que yo tomaba le aprovechaba al bebé, porque a mi el hierro no me subía ni por casualidad.
A los ocho meses de embarazo, empecé con unos dolores bastante considerables, así que no fuimos a urgencias, por si acaso. Nos atendió Felipe, otro ginecólogo magísimo, no se el tiempo que me tuvo encaramada en la camilla, porque estaba empeñado en averiguar el sexo, no hubo manera. Bueno los dolores eran debidos a que la criatura estaba empujando, me dijo que no me preocupara porque estaba totalmente formada, aproximadamente pesaba 4 kgs. y medía 50 cms., y tenía todos los órganos perfectamente formados.
A raiz de ese momento, tío Salem se empeñó, en monitorizarme días alternos, por si las moscas. Pero nada, así estuve durante un més, en el que no podía pegar ojo.
Teóricamente la criatura debía de nacer el día 14 de junio, pero como el tío Salem, se iba de viaje, decidimos adelantar el parto una semana. El día 9 de junio a las 8 de la mañana estaba ingresada; me pusieron gotero, pero no dilataba suficiente, así que a las 11 de la mañana, me bajaron al quirófano; a las 11,40 hs. mi Stellita estaba en este mundo con 4,250 grs. y 53 cms., parece ser que inundé el quirófano, porque la tripa de mi embarazo era descomunal y todo era líquido amniótico, así que al abrir inundé.
El primero que vió a la niña fue Jorge, luego mi madre y cuando yo conseguí abrir un ojo, la vi, lo único que se me ocurrió decir fue: "mami, se parece a ti cuando te levantas". Mi primera visión fue un bebé boca abajo, que apoyado en los codos levantaba la mitad del cuerpo y miraba alrededor. Esa es mi querida Stella del Pilar, desde que nació, una personita muy especial.
Si Dios quiere, continuará.
